Las ninfas indultan una fuente

enero 16, 2019 0 Por admin

Tiene Madrid un almacén Municipal como otras ciudades, donde duermen piezas de arte de todo tipo, y donde el tiempo no existe. Bellos rostros que antaño fueron admirados, torsos que un día causaron sorpresa, o bustos aplaudidos en su inauguración, esperan arrinconados salir del olvido; fuentes secas, vacías, fuentes sin agua que nada son, también duermen un letargo sin fin.

El destino escrito por unos de los expertos cerrajeros en un día cualquiera de 1999, despertó a esta fuente, la indultó y las hadas del agua comenzaron a viajar por sus venas. Esta fuente recia y dura como el mismo hierro que la fundó, ese hierro que hizo el vaso que recoge el agua, la pérgola circular de ocho fuertes brazos con cabeza de pez en cada uno , suministran el agua en sentido vertical, de arriba a abajo, y remata el conjunto una piña, en su parte más alta; esta fuente peregrina que, abasteció con sus caños a los vecinos de distintos lugares de Madrid, parece tener vida eterna como el mismo agua, como eterno debió parecerle el tiempo que impaciente pasó en los almacenes Municipales a la espera de un indulto que acabara con su reclusión. Una fuente es calle, trasiego, murmullo, frescor, y vida; y esta fuente salió al indulto del tiempo, al sol que la mima, y al aire que la mece, y vive para cantar con murmullos su alegría de libertad, porque acabó su pena oscura.

La decadencia de nuestro Patrimonio artístico, hace menguar la exposición de toda belleza creada en otro tiempo, y se nos priva del placer de tener verdaderas obras de arte que duermen en un rincón de lo sin sentido, en el almacén del olvido.

La fuente indultada a la que me refiero, estuvo en la Plaza de la Encarnación, frente al convento, cerca de Palacio, asistiendo a reales ceremonias en lugar de preferencia, lo prueba un álbum de fuentes vecinalesque hay en el Museo de Historia, donde entre muchas figura la fuente de hierro a la que nos referimos ; “ que en el año 1864 siendo corregidor el D. De Sesto D. José de Osorio y Silva, y comisario del ramo de Fontanería D. Juan Bautista Peironet, se colocó esta fuente en la dicha plaza de la Encarnación”. No debió durar mucho tiempo a decir por la poca información que hay al respecto y por la fecha en concreto. Solo esta foto acredita su estancia, fueron pocos años en esta morada conventual, pero muchos en otros lugares

Continua esta fuente el camino que escribe su historia, el camino que la llevo quizás a un lejano lugar de Madrid, en aquella época, donde también llenó sus venas de agua, un lugar bello como lo fue la Quina de Miraflores o del Condestable, más conocida hoy como parque de la fuente del Berro, cuyo dibujo dice ”Madrid. Aguadores de la Fuente del Berro . 1868 “. Creo que no hay duda que se trata de la misma fuente.

Es sabido que sus aguas fueron siempre apreciadas por los reyes de España, en especial por los de la Casa de Austria, aunque posteriormente los Borbones también supieron del beneficio de las mismas. Desde su primer dueño en el siglo VXII, D. Bernardino Fernández de Velasco, Duque de Frías y Conde de Haro, pasando por Felipe V, los monjes benedictinos de Montserrat, la adelantada de Costa Rica Maria Trimiño Vázquez de Coronada, todos y más, se beneficiaron de esta agua.

En 1941 pasa al Ayuntamiento este parque de la Fuente del Berro, declarándose jardín histórico, su agua continua siendo famosa.
Durante el siglo XIX, existía una propietaria que seguía teniendo la llave que daba acceso y abría el arca del agua de esta fuente del Berro, ya que aunque la finca tuvo varios propietarios, el agua siguió siendo de propiedad Real. Este año que nos indica el dibujo, fue el año que coincide con el destronamiento de Isabel II; muchos parques y jardines pasaron a propiedad Municipal. Lo más probable es que la fuente se instalará para acceso del todo Madrid a su rica agua.

Sigue esta fuente a paso peregrino, recia, austera, y firme cumpliendo la misión que le fue encomendada, apagar la sed . Pero no acaba aquí su trasiego, ya que gracias a algunos amigos que me dieron referencia de esta nueva ubicación, pude encontrar en grabados antiguos, este que muestra el lugar que ocupó desde 1895 , y que al parecer estaba frente al convento de las Capuchinas, hasta que dicho convento desapareció en los años setenta del siglo pasado, llevándose también esta fuente por delante, hasta dar con sus “ hierros “ en la cárcel-almacén de la Villa. Este convento de la Concepción de Nuestra Señora de monjas capuchinas fue fundado en 1617, en la calle Mesón de Paredes, y se trasladaron a esta plaza llamada hoy del Conde Toreno en 1627. Actualmente el lugar que ocupaba la fuente, ha sido sustituido por un edificio de apartamentos. Aquella fuente que susurró con su canto allá donde fue, será eterna, aquella fuente que nos dio su agua clara y fresca no desaparecerá, no se puede edificar sobre la memoria y el recuerdo . Su historia está escrita, en fotografías, grabados y dibujos, y permanecerá en la historia para siempre ,pero ¿quién recordara un edificio de viviendas?, pocos diría yo, sin embargo, también está en el recuerdo de muchos la cárcel del Conde de Toreno, desde donde pudo haber escuchado el sonido de las aguas de esta fuente, Miguel Hernández …

Madrid sin agua potable – La cola es la fuente de las capuchinas
Recordada hoy por el servicio prestado a tantos vecinos en su larga vida, es compensada ocupando un lugar preferente en una antigua plaza de su Madrid. Las ninfas le han regalado una nueva vida.

Hoy luce ella, la fuente de la Cebada del siglo XXI, echando su agua hacia abajo, porque la dijeron un día que el agua de altos vuelos, termina mal y ella no quiere volver “allí” al rincón del olvido. Ella fue indultada por el destino, y hoy ocupa el mismo lugar, donde hace años estuvo bella fuente que diseñó Juan Gómez de Mora, y que las manos del alarife Pedro Pedrosa y Martín Gortairy ,la realizaron allá por el 1617. Terminó demolida en 1840, al parecer por su mal estado según dicen, y como a Fuente “ muerta”, fuente puesta, otra ocupó su lugar. Esta nueva fuente fue realizada por el arquitecto de Fontanería D. Pedro Ayegüi, consistía en un pedestal y jarrón como se aprecia en este segundo dibujo, muy sencilla en opinión de Madoz.
Grabado al aguafuerte (Louis Mennier 1665) de la fuente que diseñara Juan Gómez de Mora.

Esta nueva fuente fue realizada según los diseños del arquitecto de Fontanería D. Pedro Ayegüi, consistía en un pedestal y jarrón como se aprecia al fondo y a la izquierda ,en este segundo dibujo del mercado de la Cebada, que en opinión de Madoz era muy sencilla.

Mercado de la Cebada
Es posible que existan más domicilios de esta andarina fuente?, pudiera ser… seguir este rastro de una fuente tan inquieta, que durante casi veinte años estuvo encerrada para hoy escuchar el fluir de su agua y su historia, me hace confiar en que otras fuentes puedan tener el mismo fin.
Esta fuente fue colocada por el Ayuntamiento en el lugar que la vemos en 1999, ofrece su canto y su frescor al pueblo de Madrid. Aunque no se sabe su autor, ni el año en que fue realizada, no se la puede negar… que tiene un bello pasado.

Su presente es incierto, me temo, pronto se procederá a la remodelación de esta plaza de la Cebada, y no sabemos que pasará con la fuente ( ella no sabe nada, para que ponerla triste ), solo disfruta de este lugar de preferencia rodeada por el Teatro de la Latina, el Café de San Millán, el convento de La Latina, edificado sobre otro anterior, el mercado que da nombre a la plaza, y todo el bullicio de los domingos por el cercano mercado del Rastro.
Habrá que estar pendientes para seguir su rastro, no podemos permitir que la lleven de nuevo a la cárcel del almacén de la Villa.